MATRICULACIONES ABIERTAS PRIMARIA, INFANTIL, PEDAGOGÍA TERAPÉUTICA E INGLÉS 2025-26

febrero 20, 2026

Entiende la taxonomía de Bloom y aplícala para diseñar objetivos educativos efectivos

taxonomía de bloom

Hay conceptos en pedagogía que llevan décadas en los libros de texto y que siguen siendo igual de relevantes hoy que cuando se formularon. La taxonomía de Bloom es uno de ellos. Aparece en los temarios de oposiciones, en los manuales de didáctica y cada vez más en los criterios de evaluación de las programaciones. Pero entre tanta mención, pocos opositores saben realmente qué es, cómo funciona y cómo usarla de forma que aporte valor real a su propuesta pedagógica.

Qué es la taxonomía de Bloom y de dónde viene

En 1956, el psicólogo educativo Benjamin Bloom lideró un equipo de investigadores que desarrolló un sistema de clasificación de los objetivos educativos. La idea era sencilla pero revolucionaria: no todos los aprendizajes son iguales. Recordar un dato no es lo mismo que comprenderlo, aplicarlo o analizarlo. Y si no distinguimos entre esos niveles, es imposible diseñar actividades y evaluaciones que realmente desarrollen el pensamiento de los alumnos.

La taxonomía original clasificaba los objetivos cognitivos en seis niveles jerárquicos: conocimiento, comprensión, aplicación, análisis, síntesis y evaluación. En 2001, un grupo de investigadores liderado por Lorin Anderson, discípulo de Bloom, revisó y actualizó la taxonomía. La versión revisada, que es la que se usa hoy como referencia, reformuló los niveles en términos de verbos en lugar de sustantivos y reorganizó los niveles más altos.

La taxonomía de Bloom revisada establece estos seis niveles en orden creciente de complejidad cognitiva: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear.

Los seis niveles de la taxonomía de Bloom revisada

Recordar. Es el nivel más básico. Implica recuperar información de la memoria a largo plazo: definir, listar, nombrar, identificar, reproducir. En el aula se trabaja a través de actividades como completar definiciones, reconocer términos o reproducir información aprendida. Es necesario pero insuficiente si se convierte en el único nivel que se trabaja.

Comprender. Implica construir significado a partir de la información: explicar, resumir, clasificar, comparar, interpretar, ejemplificar. El alumno no solo sabe que algo existe sino que entiende qué significa y cómo se relaciona con otras ideas. Una pregunta que pide explicar con las propias palabras o poner un ejemplo trabaja este nivel.

Aplicar. Implica usar el conocimiento en situaciones nuevas o concretas: ejecutar, implementar, usar, resolver, demostrar. Es el nivel donde el conocimiento teórico se transfiere a la práctica. En Educación Física tiene una presencia muy natural: aplicar los principios del entrenamiento a un caso concreto, usar una técnica deportiva en una situación de juego real o diseñar una sesión aplicando una metodología específica.

Analizar. Implica descomponer la información en sus partes y comprender cómo se relacionan entre sí: diferenciar, organizar, atribuir, examinar, comparar en profundidad. Es el nivel donde el alumno empieza a desarrollar pensamiento crítico real. Analizar las causas de un problema de convivencia en el aula, examinar las diferencias entre dos modelos metodológicos o identificar los principios pedagógicos que subyacen a una propuesta didáctica son actividades de este nivel.

Evaluar. Implica emitir juicios fundamentados sobre el valor de algo: juzgar, criticar, argumentar, justificar, defender, cuestionar. No es opinar sino argumentar con criterio. El alumno que evalúa una propuesta pedagógica explicando sus puntos fuertes y débiles con argumentos sólidos está en este nivel. Es el nivel que más directamente desarrolla el pensamiento crítico y el que más se trabaja en la defensa oral de una programación.

Crear. Es el nivel más alto de la taxonomía revisada. Implica combinar elementos para producir algo nuevo: diseñar, construir, planificar, producir, formular. No se trata de originalidad absoluta sino de síntesis creativa: usar el conocimiento adquirido para generar algo que no existía antes. Diseñar una unidad didáctica, crear una situación de aprendizaje o elaborar un plan de entrenamiento personalizado son ejemplos de este nivel.

Por qué la taxonomía de Bloom es tan relevante para las oposiciones

Hay tres razones concretas por las que dominar la taxonomía de Bloom tiene un impacto directo en tu preparación y en tu programación:

La primera es el diseño de actividades. Una programación que solo propone actividades de los niveles bajos de la taxonomía, recordar y comprender, no está desarrollando el pensamiento de los alumnos ni trabajando las competencias clave que establece la LOMLOE. Una programación que progresa desde los niveles básicos hasta los más complejos a lo largo de una unidad demuestra un diseño didáctico sofisticado que los tribunales valoran.

La segunda es la evaluación. Los criterios de evaluación de la LOMLOE están formulados mayoritariamente en los niveles medios y altos de la taxonomía. Comprender cómo se articulan esos niveles te permite alinear tus instrumentos de evaluación con los criterios curriculares de forma coherente y argumentada.

La tercera es la formulación de objetivos. Usar los verbos de la taxonomía de Bloom para formular los objetivos de tus unidades didácticas te garantiza que esos objetivos son concretos, observables y evaluables, que es exactamente lo que el tribunal espera ver. Si preparas oposiciones en Andalucía, el curso oposiciones primaria Andalucía trabaja específicamente cómo aplicar la taxonomía de Bloom en el diseño de objetivos y actividades con los criterios del currículo andaluz.

Cómo aplicar la taxonomía de Bloom en tu programación

La aplicación más directa es en la formulación de los objetivos de cada unidad didáctica. En lugar de usar verbos vagos como “conocer”, “entender” o “trabajar”, usa verbos específicos que indiquen el nivel cognitivo que se pretende alcanzar.

No es lo mismo “conocer los principios del entrenamiento deportivo” que “aplicar los principios del entrenamiento deportivo al diseño de un plan de mejora de la condición física personal” o que “evaluar críticamente un programa de entrenamiento identificando sus fortalezas y debilidades”. Los tres objetivos trabajan el mismo contenido pero en niveles cognitivos completamente distintos, y esa diferencia debe reflejarse en las actividades y en los instrumentos de evaluación.

Una progresión bien diseñada dentro de una unidad podría verse así: se empieza por actividades de recordar y comprender para asentar los fundamentos conceptuales, se avanza hacia actividades de aplicar y analizar para desarrollar la capacidad de transferencia y el pensamiento crítico, y se culmina con actividades de evaluar o crear que integran todo el aprendizaje en un producto o juicio fundamentado.

Esa progresión tiene una lógica pedagógica clara que cualquier tribunal puede reconocer y valorar. En Castilla y León, el curso oposiciones primaria Castilla y León incluye trabajo específico sobre cómo diseñar esa progresión cognitiva adaptada al currículo de esa comunidad.

Taxonomía de Bloom y situaciones de aprendizaje

Las situaciones de aprendizaje, que la LOMLOE sitúa como vehículo metodológico prioritario, encajan de forma natural con la taxonomía de Bloom. Una situación de aprendizaje bien diseñada recorre varios niveles de la taxonomía a lo largo de su secuencia de actividades: las actividades iniciales de exploración trabajan los niveles bajos, las actividades de desarrollo trabajan los niveles medios y la elaboración del producto final trabaja los niveles altos.

Esa progresión es lo que convierte una situación de aprendizaje en algo más que una colección de actividades interesantes. Es lo que le da profundidad cognitiva y lo que garantiza que el aprendizaje que se produce no se queda en la superficie. Para entender cómo articular este marco metodológico con las rutinas de pensamiento y otras herramientas activas, el artículo sobre metodologías activas de aprendizaje ofrece una visión muy completa del panorama.

Un error frecuente que debes evitar

Muchos opositores incluyen la taxonomía de Bloom en el apartado teórico de su programación como referente metodológico pero no la aplican de forma visible en las unidades didácticas. El tribunal lee la introducción donde citas a Bloom y después lee las unidades, donde todos los objetivos están formulados con el verbo “conocer” y todas las actividades son de reproducción de información.

Esa contradicción entre el discurso teórico y la propuesta práctica es uno de los fallos más frecuentes y más penalizados. Si citas la taxonomía de Bloom en tu programación, debe notarse en cómo formulas los objetivos, en cómo diseñas las actividades y en cómo evalúas. De lo contrario, mejor no citarla.

Si preparas oposiciones en Canarias, el curso oposiciones primaria Canarias trabaja específicamente cómo evitar estas incoherencias y construir una programación donde el discurso teórico y la propuesta práctica estén alineados.

Bloom en la defensa oral: cómo sacarle partido

En la defensa oral, la taxonomía de Bloom te da un lenguaje preciso para argumentar tus decisiones didácticas. Cuando el tribunal te pregunta por qué has diseñado una actividad de una determinada forma, puedes responder no solo describiendo la actividad sino explicando qué nivel cognitivo pretende desarrollar y por qué ese nivel es el adecuado para ese momento del proceso de aprendizaje.

Ese nivel de argumentación es el que distingue a un opositor que conoce la teoría pedagógica de uno que la aplica con criterio. Y en un proceso selectivo donde todos los candidatos han estudiado los mismos contenidos, ese criterio es lo que marca la diferencia.

Dominar la taxonomía de Bloom es una de esas cosas que, una vez que las entiendes de verdad, cambian la forma en que ves el diseño didáctico. Dejas de preguntarte qué actividades poner en una unidad y empiezas a preguntarte qué tipo de pensamiento quieres desarrollar y qué actividades son las más adecuadas para conseguirlo. Ese cambio de perspectiva es, en sí mismo, el salto de un docente que enseña contenidos a un docente que enseña a pensar.

¡Vamos #asaltoalaplaza!

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